lunes, 17 de marzo de 2014

Drabbles


Aquí iré colgando todos los drabbles bonitos que mi pequeña cabeza puedan crear espero sean de su agrado ~  ♥ ♥ ♥





31/08/2013

-¡Ah!¡ Yah! – Te quejas de nuevo cuando tu amigo comienza a sacar a relucir tu gran lista de conquistas de las cuales has dejado a todas con el corazón roto, solo por el simple hecho de que no puedes tomar nada serio.

-Estoy en tercero de  universidad, ¿Por qué debería tomarme eso como algo serio? – Preguntas a tu amigo que te hace compañía, ambos sentados en la acera afuera de tu casa, es viernes por la tarde y le has invitado a comer cuando sus actividades educativas había terminado, y sabes que también quiso acompañarte porque quería enterarse del último chisme que ronda por toda la universidad.

Si, habías dejado a otra chica con el corazón roto, pero tú no tenias la culpa, apenas llevaban una semana y la chica ya se sentía con todo el derecho de mandarte y sentir que eras de su propiedad, y como tú solamente sabes, eres un alma libre que si quiere puede levantar el vuelo y dejarle, así que lo habías hecho, la habías dejado, y si… te sientes un poco mal por eso, pero sabes que pronto lo vas  olvidar.

- Porque estas a pasos de ser un adulto, deberías ser un ejemplo para mí y dejar de juguetear como niño  con los pobres corazones de esas chicas. – Tu amigo te mira serio, quizá tenga un poquitín de razón, deberías de dejar de ser un jugador, pero es que no puedes evitar que tu corazón ame a todas pero a la vez a ninguna, quizá es el hecho de que ninguna te ha conquistado de verdad y muy en el fondo sabes, que, cuando la persona indicada llegue, te hará cambiar, pondrá de cabeza tu mundo y el chico jugador que eres desaparecerá por completo, solo por esa persona, pero parecía que nadie notaba aquello, nadie miraba que tu persona especial no llegaba y es por ello que seguías jugando a ser un conquistador. Si, muy en el fondo eres un romántico empedernido que si cree en el amor para toda la vida y todas esas cosas, pero solo con la persona que ha sido destinada para ti.

-¡Yah!¡Yah!, sabes que, desde hoy dejare de ser un jugador, es más,  tendré una relación sería con la primera persona que pase – Y dado que por tu vecindario no pasaba ni un alma a esas horas, ibas a seguir jugando.
-¡YAH! ¿¡Cómo puede ser eso … - Pero el enojo de tu amigo desapareció de su rostro y pronto una sonrisa divertida apareció en sus labios, quisiste preguntar qué pasaba pero no tuviste suerte, ya era demasiado tarde.
-Buenas tardes… - Su voz era suave y quizá un poco chillona, pero te golpeo directo al corazón,  alzas la mirada para encontrarte con el dueño de esa voz, solo para encontrarte con su espalda, y no necesitaste ver su rostro para saber quién era, era un chico, el chico que pasaba lunes, miércoles y viernes por enfrente de tu casa, vestido con ese uniforme azul que te indico que jugaba futbol en el equipo de la universidad, y  que iba en el aula enseguida a la tuya, y no, no es como si hubieras investigado o algo parecido, o no miraras por la ventana  especialmente esos días para verle pasar. Tu amigo te llama, te dice por tu nombre unas cuantas veces pero tú no puedes reaccionar, estás perdido en esa linda figura que sigue caminando alejándose de ti, era alto, pero no tanto como tú, tenía un cuerpo delgado pero firme, unas piernas de infarto, por lo que podías ver a penas con ese short tan corto  para tu gusto  y una retaguardia… Entonces lo recordaste, habías dicho que la primera persona que pasara iba a ser la persona con la que ibas a mostrar seriedad, y ¡dios! Tú más que encantado porque ha sido él, porque aunque no le puedas llamar amor a primera vista, de verdad te ha dejado impactado.
-¡HEY! – Ah, sí, ese eres tú, que ha gritado para hacerle detener, casi tropiezas con las piernas de tu amigo, ese que las había estirado para descansarla.  Escuchas reír a tu amigo tras tu espalda, pero al final termina convirtiéndose en música de fondo cuando por fin pudiste ver su rostro perfectamente, no a la lejanía, no su perfil, aunque podrías decir que tiene un perfil hermoso. Ojos caramelo en forma de gota, redondas mejillas, nariz respingada y unos hermosos labios rosas que te llamaban para besarlos y ah... que podías decir de ese delicioso olor que llego a tu nariz, nunca habías olido un perfume tan más delicioso y estás seguro no encontraras a nadie oler así, solo a él.

-¿Si? – Pregunta esa voz que te parece tan hermosa, y si… te has quedado completamente mudo, ahora no sabes que hacer, tu corazón late rápidamente contra su pecho como nunca antes lo había hecho, tus manos sudan y se te seca la boca, estás seguro que esos son los síntomas de un ataque al corazón o algo parecido, si, eras un poco exagerado, pero quizá te habías enamorado.

-Yo… bueno – ¡Arg! ¡Tú!, el jugador número uno ¡no sabe que decir!, ¿Dónde había quedado toda esa galantería que usabas con las chicas?, ah… pero era un caso diferente, él, señoras y señores era un chico, por lo tanto se salía de todo lo que él hubiera utilizado con chicas, y sí, podrían llamarle gay ahora, pero de verdad, le gustaba ese chico, esa era la puritita verdad.

-¡Dice que si quieres salir con él! – Y quizá hubieras matado a tu amigo, quizá hubieras volteado a verle con una mirada asesina o haciendo miles de aspavientos y muecas, pero no, tu mirada quedo prendada de aquel hermoso sonrojo que adorno lindamente sus hermosas mejillas y esa sonrisa tímida que tiro suavemente de sus labios.

-¡Por cierto!, ¡se llama Park Yoochun! – Grito de nuevo tu amigo y esta vez no pudiste evitar girar a verlo con esa mirada que le indicaba que una vez terminara de arreglar su cita iba a matarle. Si, ibas a matar a Changmin.

-Como habrás escuchado… soy Park Yoochun – Dijiste una vez mataste con la mirada a tu amigo y giraste a verle de nuevo, el chico estaba rojo tal cual rosa roja y si, moriste de amor, si, se escuchaba tan gay ¿pero que importaba? .

- Soy Kim Junsu – Le escuchas decir bajito, y quisiste decirle que ya lo sabías, porque si lo sabías, lo habías averiguado hace algunos meses, pero amaste que lo dijera él, con su linda voz.

-Entonces Kim Junsu…  ¿vamos a tener una cita? – Preguntas, por fin sacando aquel arsenal de galantería mientras le indicas con la mano el camino que seguro estaba por recorrer antes de que tú lo detuvieras, si, ibas a acompañarle hasta la universidad, le ibas a ver entrenar, ibas a acompañarlo a su casa y quizá, solo quizá, y si tu corazón no muere en el intento al ver tanta hermosura, ibas a besarle, pero bueno… eso era algo que solo tú y él iban a saber.



12/09/2013

Hace zapping buscando un canal en cual entretenerse un poco, y no es porque la compañía de esa noche le haya aburrido o no tengan algún tema del cual conversar, o que el estar callados les moleste, no, es Kim Junsu, su compañero de banda y también su mejor amigo, con el que habla interminables horas, con el que bromea, y hace algunas cuantas travesuras; así que ¿cuál es el problema?

Aquella noche Junsu le ha acompañado a su departamento después de aquella sesión de fotos para la marca de ropa que estaban promocionando ese año, su pelinegro amigo ha tomado la escusa de que no se han visto en varios días por no decir unos cuantos meses, y es verdad, Junsu ha estado promocionando su nuevo álbum y el música Elizabeth en el cual ha vuelto a participar como la muerte, y él… bueno… ha estado viendo algunos cuantos libretos y componiendo, bueno, también ha estado haciendo el vago y tomando unas merecidas vacaciones.

Así que el verse de nuevo después de tantos meses le debería de parecer lo mejor del mundo, porque aun cuando no lo diga abiertamente, le ha extrañado mucho, a extrañado el verle correr de un lado a otro con toda esa rebosante energía, ha extrañado sus sonrisas y su risa rara y escandalosa, simplemente lo ha extrañado, y eso, le asusta, le da miedo y hace que quiera correrle de su departamento en ese momento, ¿se podría llamar cobarde en ese instante?, la respuesta era, si, lo era; desde hace un año, si, justamente desde hace un año había descubierto aquellos extraños sentimientos hacia su mejor amigo, o quizá es que le había dado un nombre  a todo ese sin fin de sentimientos que hace algunos años había sentido por él.

Todo había sido por ese musical – Elizabeth - en el cual su mejor amigo participaba y al cual él había ido a ver para darle su apoyo. Había sido aquella escena, esa donde la muerte le daba el último beso a Rudolf  para terminar con su vida, ese simple y actuado beso había hecho que algo en su interior explotara, que llamas ardientes crecieran en la boca de su estomago y unas incesantes ganas de golpear envolvieran su cuerpo, quería golpear a ese que Junsu había osado en besar, quería detenerle y hacer que no volviera a actuar esa escena, pero…, cuando su cerebro se vio bombardeado por esas miles de preguntas que le hacían razonar el porque quería golpear, impedir y todo lo que tuviera que ver con alejar a Junsu de ese lugar, supo que había algo más en todo eso; y entonces cuando se había encontrado sobre su cama esa misma noche, meditando todo aquello, esos sentimientos, esas miles de preguntas que su cabeza le hacía, también se encontró a sí mismo pensando el ¿cómo se sentiría el ser besado por Junsu?, ¿cómo se sentiría el topar sus labios con los de su mejor amigo?, un beso suave, o un beso ardiente, o más que simples besos, ¿que se sentiría el poner sus manos sobre ese llamativo y escultural cuerpo que nunca había pasado desapercibido para él? Y si, se encontró a si mismo creando miles de escenarios, mezclando sus más salvajes y ardientes fantasías con la imagen de su mejor amigo, quizá  pudo haberse sentido mal por meter a Junsu en aquellas “sucias imágenes” pero no lo veía así, estaba cumpliendo sus fantasías con la única persona con la que le gustaría cumplirlas. La temperatura había aumentado en su cuerpo, y si, se había masturbado pensando en él, pero… cuando había terminado, cuando volvió a encontrarse solo en su ancha y cómoda cama, también  había comenzado a preguntarse, ¿cómo sería el estar recostado con Junsu a su lado después de hacer el amor?, ¿cómo sería el despertar una mañana abrazado a él?, ¿cómo sería el compartir su vida con él?, porque sí, después de aquello, había descubierto que estaba enamorado de su mejor amigo.
Así que… esa noche, el encontrarse los dos en su apartamento, sentados en el sofá de su sala, muy cerca el uno del otro, le alteraba los sentidos, le hacía querer saltar sobre él, quería besarle, abrazarle, comerse su boca a besos, quería hacerle el amor, pero, es un cobarde que no se ha atrevido a hablar, que no ha puesto las cartas sobre la mesa y ha abierto su corazón a su mejor amigo, porque ¡dios!, es su mejor amigo, un hombre, que está seguro no siente los mismos enfermos sentimientos que él.

Desea darse de topes contra la pared, quiere acallar aquella voz en su cabeza que poco a poco comienza a hacerse presente, que le pide que lo haga, que hable, que le bese, que cumpla sus deseos, pero después esta aquella otra parte, la que se lo impide, que le pide que razone, que piense con claridad, que piense en su amistad que está seguro no quiere perder.

-Yoochun ah~

Los vellos de su nuca se erizan, su cuerpo se estremece y su corazón comienza a latir con demasiada rapidez contra su pecho en el mismo instante en el que él aliento de Junsu a chocado contra su oído. Le escucha reír cuando sin poder evitarlo le ha visto con la sorpresa marcada en el rostro.

-¿Q-que?

Se siente tonto al escuchar cómo se atraganta con su propia saliva, Junsu está demasiado cerca, está demasiado guapo esa noche, y  ¡dios! ¡Esos finos y rosados labios le están llamando para ser besados!.

-Babo ~ te he estado llamando desde hace rato, pero al parecer te has perdido en tu mundo, tanto que no te has dado cuenta que has cambiado los canales como mil veces. ¿Qué pasa? ¿Sucede algo?

La preocupación era más que notable en el rostro de Junsu, Yoochun había estado un poco raro desde que le había pedido que se reunieran después de aquella sesión de fotos, algo estaba mal entre los dos, hasta había sentido que Yoochun había aceptado aquello solo por puro compromiso, y eso, señoras y señores, le dolía, le había extrañado todo ese tiempo, esos meses en los que no se habían visto le había extrañado horrores, había extrañado su voz, su risa, el que le molestara con algunas de sus bromas. Pero al parecer el sentimiento no era mutuo.

- Oh, claro que sucede, eres tú siendo tan tú, siendo tan jodidamente guapo, mirándome de esa manera, riendo de esa manera, tentándome a que te bese, que te abrace, haciéndome desear que te haga el amor.

-¿Yo-Yoochun ah?

Ver el rostro sorprendido de su mejor amigo, ver su rostro completamente rojo y escuchar su nombre atorándosele en la garganta le dio a tender, que no, no había pensado aquello, lo había dicho en voz alta, sus palabras había brotado de su garganta y no había nada ni nadie que pudiera ayudarle a devolverlas o regresar el tiempo solo para hacerse callar.

-Junsu ah…. Será mejor que vuelvas a tu casa, ya es tarde.

No, no tuvo que decirle dos veces aquello, su amigo casi había dado un portazo cuando había salido casi corriendo de su departamento, y si, se maldijo a si mismo miles de veces, un millón de veces, le había perdido, unas cuantas y simples palabras habían deshecho su amistad.

-¡Estupido!.

Se maldijo a si mismo mientras se dejaba caer sobre el sofá, ahora ¿cómo iba a arreglar aquello?, ¿podría defenderse diciendo que todo aquello había sido un juego?, una broma, o algo parecido, no, sabía que no podía, porque no se había reído después de aquello, no se había explicado, simplemente lo había hecho correr despavorido de su departamento.

-Maldita sea, ¡Yoochun!

Golpeo su frente repetidas veces, y estaba por hacerlo unas cuantas veces más cuando el sonido del timbre le hizo detenerse, no estaba de ánimos para atender a nadie, estaba seguro que un simple comentario, no importaba de que fuera, iba a hacer que mandara todo al carajo.

Ah, pero no lo espero, ver al causante de su frustración tras la puerta, el hombre que le miraba con las mejillas sonrojadas, el cabello un poco despeinado y la respiración agitada como si hubiera corrido una maratón; y mucho menos pudo esperar aquello, cuando su ahora ya no mejor amigo le salto al cuello, y terminaron fundiéndose en un beso, uno ardiente y necesitado.

 Sus cuerpos chocaron, sus manos acariciaron el cuerpo ajeno con suma desesperación,  y mientas se denudan de manera desesperada, mientras tocan sus cuerpos, mientras se regalan caricias y mucho más besos, saben que deben hablar, que después de que aquella ardiente pasión mengue ellos tendrán que poner las cartas sobre la mesa y hablar con el corazón en la mano, pero, eso, es historia de ellos dos.



Familia

Una sonrisa amplia se ha instalado en sus labios en el preciso momento en que ha abierto la puerta de su casa y a puesto un pie dentro de esta, sus problemas han quedado a un lado de la puerta, no mas compañeros fastidiosos, no mas jefes ni nada de eso, para el solo hay felicidad en esos momentos; esa melodía contagiosa sale feliz de la radio, sabe que es su favorita y por lo tanto para el es una melodía especial. Puede escuchar tarareos alegres aun por encima de la música y que si eso alegro su alma?, aah~eso sin duda, sino hay que preguntárselo a esa enorme sonrisa que ahora surca sus labios; el olor a comida todavía cocinándose le a abierto el apetito, lleva una mano a su vientre entre risas cuando este ha empezado a gruñir, dejando sus zapatos en la entrada también se ha deshecho de su maletín por allí.

Sabe donde se encuentra en ese momento así que apresura sus pasos, la cocina es su punto de encuentro.

Apenas se ha acercado se ha tomado el tiempo para apreciarle, recarga su hombro contra el marco de la puerta y en cuestión de segundos recuerda las cosas que ama de esa persona que en ese momento jura brilla como un hermoso diamante al ser iluminado por el sol travieso que en ese momento se cuela por una ventana.
Esta allí, absorto y sin mostrar señal de que le haya escuchado llegar, y lo prefiere así, quiere apreciar su hermosura un poco mas antes de ir por su abrazo y beso de bienvenida.
El ver mover su cuerpo al compás de la música mientras corta algunas verduras que seguro utilizara en la comida le ha hecho sonreír inevitablemente, ha sido un baile gracioso y quizá para el también lo ha sido porque ha llevado una mano a su vientre mientras ríe quedito, alegre, feliz, dios hasta podría jurar que verle sonreír le ilumina tanto como el sol a la tierra o la luna a su cielo por las noches y no, no pudo contener sus ganas de besarle, sus ganas de abrazarle; camina lo mas sigilosamente posible, quiere sorprenderle.

- Hola mi amor ~

Murmura cerca de su oidio una vez le ha abrazado por la espalda.

-Yoochun!! - Chilla dando un leve saltito, sin duda no muy contento de que le haya asustado, pero sin dudarlo se encarga de contentarle, con muchos besos dejados sobre su cuello antes de hacerle girar entre sus brazos para poderle besar en los labios. Topa sus gruesos labios con los ajenos que en ese momento se fruncen en pucheros, pucheros que pronto desaparecen de sus labios para que inevitablemente se vuelvan en una linda sonrisa.

- Babo~ ¿por qué me asustas así?

Puchea de nuevo una vez sus bocas se han separado.

- Yah ~ solo estaba jugando un poquito ~ - trata de justificar el porqué le ha asustado, dándole unos cuantos besitos mas sobre los labios.

- Mi baby ha estado muy sensible estos días, que le pasa?

Y más pucheros para besar aparecen frente a sus ojos.

- Babo chunnie ~ tu sabes porque.

Oh, claro que lo sabe, si esa es otra de sus inmensas razones por la que es realmente feliz.
Se agacha quedando en un parpadeo en cunclillas justo sobre ese vientre abultado de 5 meses.

-Hola princesa ~ 

Su voz es suave pero aun así conserva ese timbre ronco mientras lleva sus manos hasta el vientre de su esposo.

No puede evitar el reír quedito al sentir bajo su tacto lo que creyó ser unas cuantas pataditas, escuchando respingar a su esposo pero sabe que no porque le haya dolido sino por esa pequeña discusión que han tenido durante meses ya que a su travieso bebé no se ha dejado ver, cuando en sus citas mensuales al doctor los ultrasonidos no le dicen de qué color podrá pintar la habitación que se encuentra ya a medio remodelar o la infinidad de ropa que deban de comprar o...

-¡Yah! Es príncipe Yoochunnie, es un varoncito

- ¿Y cómo lo sabes?

Pregunta el, sabiendo que una nueva 'pelea' comenzara, una que terminara con besos y haciendo el amor.

- Porque mi intuición masculina me lo dice ~ además patea mucho, seguro será un futbolista como su Appa.


Y sabe que con eso su Junsu querrá ganarle y más le vale que le diga que tiene razón o le manda a dormir a la sala toda una semana. Pero.. Solo para escucharle renegar un momento, para ver sus pucheros disgustados y para poder llenarle de besos, no duda en llevarle la contraria.

- Baby... yo digo que será una princesa futbolista.

Mas pucheros, risas y felicidad sin duda un cuadro hermoso para fotografiar, enmarcar y conservar para la prosperidad.

4 comentarios:

  1. Extrañaba leer algo de ellos ewe! jhdkashdskadh

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  2. Tienes una redacción muy buena, haces que tus lectoras realmente lleguen a sentír las historias como reales incluso cuando son breves, uno se queda con ganas de más.

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